Tatiana Paola Vuelvas Rodríguez
Colombia – Vereda Buenos Aires, municipio de Ovejas, departamento de Sucre (Subregión de Montes de María)
Cambio clave: El acceso a formación y el respaldo familiar permitieron que una mujer rural transformara el aprendizaje en capacidad económica y en participación real dentro de su hogar.
En la vereda Buenos Aires, corregimiento de Don Gabriel, zona rural del municipio de Ovejas, al norte de Colombia, Tatiana Paola Vuelvas Rodríguez habla de metas, de misión y de visión. No usa esas palabras como discurso aprendido; las expresa con naturalidad, como quien ha decidido que su vida necesita dirección.
La Subregión de Montes de María, marcada por el conflicto armado y por los procesos de reconstrucción posteriores al Acuerdo de Paz firmado en 2016 entre el Estado colombiano y las extintas FARC-EP, ha visto surgir nuevos espacios organizativos en el territorio. Cuando comenzaron las reuniones convocadas por el comité de género de la Cooperativa Multiactiva Agropecuaria Renacer de Montes de María (COOMARIA), dentro del proceso acompañado por el proyecto #ArraigoCaribe, implementado por We Effect y financiado por la Embajada de Suecia en Colombia, Tatiana encontró una oportunidad para aprender.
En su casa no hubo resistencia. “Vaya, estudie, aprenda”, le dijeron. Ese respaldo marcó una diferencia silenciosa. Mientras algunas mujeres debían negociar su tiempo fuera del hogar, ella pudo concentrarse en lo que estaba descubriendo.
Hasta entonces su vida se había organizado alrededor del cuidado. Hijos, esposo, casa. Lo asumía como responsabilidad y como deber aprendido. Pero en esos encuentros empezó a escuchar algo distinto. El conocimiento también podía ser herramienta económica. El trabajo de las mujeres podía convertirse en ingreso.
A partir de las reuniones se organizaron como grupo y emprendieron un proyecto productivo, decidieron formarse en artesanías. Aprendieron croché, confección de mochilas y técnicas que fueron perfeccionando con práctica constante y apoyo del Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA). Tatiana no se limitó al curso inicial. Se interesó por mejorar los acabados, por incorporar nuevos detalles, por darle más valor a cada pieza. “Quiero aprovechar estos conocimientos al máximo”, dice.
Recibir un pago por su trabajo le permitió entender el alcance de ese aprendizaje. No era solo una manualidad bien hecha. Era ingreso propio. “Este dinero yo me lo gané y yo dispongo de ese dinero.” Esa frase tiene consecuencias concretas en su hogar. Participar en las decisiones, opinar sobre en qué se invierte, saber que su aporte también cuenta.
El grupo de mujeres se formalizó y creó MUTECAM – Mujeres Tejedoras del Campo. Este proceso transformó su mirada dándole estructura y herramientas para avanzar. Habla de formalización, de legalización, de responsabilidades claras. Le interesa que el crecimiento no dependa únicamente del entusiasmo, sino de organización. “Tenemos que organizarnos mejor”, insiste, consciente de que sostener un proceso productivo exige disciplina.
Tatiana no describe su experiencia como una ruptura con su vida anterior. Sigue siendo madre y ama de casa. Pero ahora también es generadora de ingreso y parte activa en las decisiones económicas del hogar. El empoderamiento, en su caso, no reemplazó su identidad; la amplió.
Aprender, aplicar y sostener. Así resume su proceso. Y así proyecta el futuro de su organización: con metas claras y la decisión de que el trabajo de las mujeres en su vereda tenga valor, reconocimiento y continuidad.
Texto de la serie #StoriesOfChange.
Desarrollado por Juan David Betancourt y Ana Daniela Morales Flórez, para el proyecto #ArraigoCaribe de We Effect Colombia.
Basado en la entrevista a Tatiana Paola Vuelvas Rodríguez