Mercedes María Álvarez López
Colombia – Vereda Buenos Aires, municipio de Ovejas, departamento de Sucre (Subregión de Montes de María)
Cambio clave: Pasar de sentirse inferior y decir “no puedo” a reconocerse capaz, transformó su manera de decidir y de proyectarse.
Mercedes María Álvarez López dice que este es uno de los momentos felices de su vida. Lo afirma con calma, sin exageraciones. Ha aprendido a medir lo que significa esa palabra.
Nació en El Carmen de Bolívar, en la subregión de Montes de María, al norte de Colombia. Era una de seis hermanos cuando su papá se enfermó y, con apenas nueve años, tuvo que empezar a trabajar. “Nos tuvieron que repartir”, recuerda. Cada hijo fue enviado a casas distintas de familiares para aliviar la carga. La casa dejó de ser un espacio compartido y se convirtió en una responsabilidad asumida demasiado pronto. Desde entonces el trabajo no fue una etapa pasajera sino la forma de sostenerse y sostener a otros.
Más adelante formó su propia familia. Tuvo seis hijos, cinco hombres y una mujer. La vida transcurrió entre el cuidado, la cocina, la costura y las múltiples maneras de garantizar lo necesario. En medio de esos años, la violencia que afectó a Montes de María obligó a muchas familias campesinas a desplazarse, y la suya también tuvo que enfrentar esa realidad. Tiempo después, su pareja se fue. No fue una transición suave ni un acuerdo compartido; fue una ruptura que la dejó sola al frente del hogar. “Me ha tocado trabajar”, dice, sin dramatismo. Durante quince años fue cocinera en la escuela de la vereda. También cosía, arreglaba ropa y buscaba cualquier manera de sostener la casa.
Cuando comenzaron las reuniones convocadas por el comité de género de la Cooperativa Multiactiva Agropecuaria Renacer de Montes de María (COOMARIA), una organización creada tras la firma del Acuerdo de Paz de 2016 entre el Estado colombiano y las extintas FARC-EP y conformada por firmantes de paz en proceso de reincorporación, Mercedes decidió participar. Estas acciones se desarrollaban en el marco del proyecto #ArraigoCaribe, implementado por We Effect y financiado por la Embajada de Suecia en Colombia.
Ella no llegó buscando aprender a trabajar. Eso ya lo sabía. Llegó porque entendió que el trabajo podía organizarse de otra forma.
En esos encuentros empezaron a formarse en artesanías. Aprendieron croché, confección de mochilas y otras técnicas con el apoyo del Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA), entidad pública colombiana encargada de la formación técnica y tecnológica. Para Mercedes, que siempre había trabajado con sus manos, el aprendizaje no era completamente nuevo. Lo distinto era hacerlo en grupo, compartir decisiones, pensar en un fondo común, hablar de cómo vender y no solo de cómo producir.
Así nació MUTECAM – Mujeres Tejedoras del Campo. Para Mercedes, ese paso significó dejar de resolver sola. “Uno aprende que no está sola”, dice. Y esa frase, en su voz, no suena teórica. Tiene la experiencia de quien ha pasado años sosteniendo todo por su cuenta.
En MUTECAM redescubrió el valor del trabajo, ese que conoce desde los nueve años. Lo que cambió fue el lugar desde donde trabaja. Ya no es solamente la mujer que resuelve sola, que cose, cocina o rebusca lo necesario para sostener a su familia. Ahora forma parte de una organización que planifica, que vende, que decide en colectivo y que distribuye lo que produce.
Recibir un ingreso dentro de esa estructura significó algo distinto: saber que su esfuerzo tiene respaldo, que no depende únicamente de la urgencia del día, y que su experiencia cuenta dentro de un proyecto que mira hacia adelante.
Por eso, cuando dice que este es uno de los momentos felices de su vida, no está hablando de comodidad ni de descanso. Está hablando de equilibrio. De la tranquilidad de no estar sola. De saber que, después de una vida entera sosteniendo a otros, ahora también hay una organización que la sostiene a ella.
Texto de la serie #StoriesOfChange.
Desarrollado por Juan David Betancourt y Ana Daniela Morales Flórez, para el proyecto #ArraigoCaribe de We Effect Colombia.
Basado en la entrevista a Mercedes María Álvarez López